Hoy me voy a ir un poco por las ramas y voy a compartir con vosotros, queridos lectores, un trozo de un pequeño artículo que escribí en mi último año de carrera relativo a las nuevas normas de acentuación. En concreto, lo que vais a leer a continuación es la parte en la que hablo del adverbio "solo" y de los demostrativos; ha habido y sigue habiendo mucha controversia entre los defensores de su acentuación y los defensores de la nueva recomendación de la RAE.
Os podrán decir muchas cosas. Os lo podrán decir especialistas en Lengua o el camarero del bar donde os soléis tomar el café, pero lo que váis a leer ahora es un análisis meditado, en el que no hablo por hablar:
La primera
Ortografía fue
publicada, como no, por Antonio de Nebrija en 1527 con el nombre de
Reglas de orthographía en la lengua
castellana. En ella podemos leer lo
siguiente: “entre
todas las cosas que por experiencia los ombres hallaron o por
reuelación
diuina
les fueron demonstradas para polir y adornar la vida humana, ninguna
otra fue tan
necessaria,
ni que maiores prouechos nos acarreasse, que la inuención de las
letras”. Se tiene consciencia pues, desde el primer momento, de la
necesidad de la ortografía.
Desde
la primera Ortografía
hasta la más reciente (la Ortografía
de 2010) muchos han sido los cambios que se han dado en nuestro modo
de escribir, ya sea por evolución o por dictamen establecido, y es
que cinco siglos dan para muchísimo.
Lo
que ahora vengo a comentar es, en concreto, una de las nuevas formas
de acentuación, concretamente la de la recomendación de eliminación
de la tilde diacrítica en el adverbio solo y en los pronombres
demostrativos incluso en caso de posible ambigüedad.
Hasta
2010, teníamos en nuestra ortografía la posibilidad, más bien
necesidad, de acentuar el adverbio solo
(sólo)
y los pronombres demostrativos (éste,
ése, aquél,
etc.) en casos de posible ambigüedad de interpretación. Por
ejemplo:
- Ha ido sólo a comprar.
- Ha sido solo a comprar.
Como
vemos, la primera frase quiere decir que el sujeto solamente ha ido a
comprar, no a hacer más cosas; en la segunda, el sujeto ha ido a
comprar sin compañía, es decir, el solo
funciona como adjetivo; puede haber ambigüedad a la hora de
interpretar la intencionalidad de la frase.
Tenemos
algo similar con los demostrativos:
- ¿Compraron éstos libros usados?
- ¿Compraron estos libros usados?
En
la primera frase, el pronombre se refiere a un grupo de personas que
ha podido comprar los libros usados; en la segunda, el pronombre
acompaña al objeto directo.
A
simple vista nos puede parecer muy necesario el uso de la tilde
diacrítica en estos casos, pero se nos olvida algo, y es que estas
palabras “no cumplen el requisito fundamental que justifica el uso
de la tilde diacrítica, que es el de
oponer palabras tónicas a palabras átonas o formalmente idénticas,
ya que tanto solo como los demostrativos son siempre palabras
tónicas en cualquiera de sus funciones. Por eso, a partir de ahora
se podrá prescindir de la tilde en estas formas incluso en casos de
ambigüedad. La recomendación general es, pues, no tildar nunca
estas palabras”. (Principales
novedades de la última edición de la Ortografía de la lengua
española. Eliminación de la tilde diacrítica en el adverbio solo y
los pronombres demostrativos incluso en casos de posible ambigüedad;
www.rae.es).
Pero
no solo debemos quedarnos en el argumento objetivo que nos ofrece la
RAE, sino que podemos acogernos al contexto comunicativo en el que se
den las situaciones propuestas en las frases anteriores.
Si
el argumento pragmático tampoco nos vale, nos bastaría con cambiar
el orden de las palabras para verlo todo mucho más claro:
- Solo ha ido a comprar.
- Ha ido solo a comprar.
Aquí
no encontramos la tilde diacrítica, pero estoy seguro de que todos
los que nos encontremos estas frases sabemos diferenciar
perfectamente la intención de cada enunciado. Lo mismo ocurriría
con los demostrativos:
- ¿Estos compraron libros usados?
- ¿Compraron estos libros usados?
Mucho
más claro queda, incluso, en este caso.
Así
pues, intentar ser rebuscados y seguir defendiendo el uso
incondicional de la tilde diacrítica en estos casos nos lleva a un
correoso camino que podemos evitar sirviéndonos de nuestra muy
variada lengua; y es que, aun sin convencernos este más que claro
argumento, aún podemos seguir sirviéndonos de nuestros amigos los
sinónimos:
- Ha ido solo a comprar.
- Ha sido solamente a comprar.
Tenemos
que recordar que solamente
es sinónimo del antiguamente acentuado sólo, por lo que no es que
tengamos precisamente solo un camino para expresar lo que
pretendemos.
Por
si no nos gustara solamente,
la RAE propone también únicamente
como otro sinónimo posible.
No
debemos ser cuadriculados y expresar nuestros pensamientos
dependiendo de unas pocas palabras; tenemos muchas formas de expresar
la misma cosa. Por ejemplo:
- Ha ido solo a comprar = nadie ha ido con él a comprar = nadie le ha acompañado a comprar.
- Ha ido solamente a comprar = lo único que ha hecho ha sido comprar = ha ido nada más que a comprar.
Por
lo que tenemos que saber que, si hubiera duda a la hora de escribir,
podemos tomar muchos otros caminos.
En
casos donde no hay ambigüedad creo que no hace falta ni explicación,
pero debo mencionar que también se exigía acentuación cuando la
situación era más clara:
- Esta es la camisa que quiero.
Aquí
no hay posible confusión, pero ese demostrativo solía y suele
encontrarse acentuado, aun sin haber ambigüedad.
A
continuación voy a escribir un pequeño texto donde se pueden
encontrar varios adverbios solo, algunos anteriormente acentuados:
Solo
iré a tomarme algo. No voy solo, he quedado con unos amigos a los
que solo veo en algunas ocasiones.
¿Ambigüedad?
Para mí no.
Haré
lo propio con los demostrativos:
Iré
con esta gente a tomarme algo, no con esos, sino con estos; aquellos
con los que puedo contar para todos estos momentos.
Como
vemos, la RAE ha tomado una buena decisión en eliminar la tilde
diacrítica para estos casos, una tilde que no era necesaria y que,
con el tiempo, caerá en el olvido.
La
Real Academia aboga por la innovación lingüística y, como hemos
visto, por la sencillez en la escritura. El castellano, cuando era
castellano, fue la lengua que más evolucionó del latín, y el
español, o al menos la Academia, no se queda atrás en esta nueva
Ortografía,
aunque es cierto que en algunos casos que no hemos comentado en esta
ocasión, como los conocidos balé
y güisqui,
entre otros, sobrepasa la “españolización”.
Tenemos que dejar claro,
para concluir este comentario, que la Ortografía no prohíbe la
acentuación en estos casos, sino que recomienda no hacerlo: “en el
caso de los demostrativos este, ese y aquel, la tilde
diacrítica puede emplearse – aunque no se considera recomendable –
para distinguir el uso pronominal del adjetivo, aunque ambas formas
son tónicas. Lo mismo ocurre con solo, adjetivo, y sólo,
adverbio, palabras tónicas ambas. A excepción de los demostrativos
y de solo / sólo la tilde diacrítica no se emplea para distinguir
pares de palabras iguales y ambas tónicas, como di, de los
verbos decir y dar, fue y fui, de ser
e ir, y vino, del verbo venir y sustantivo”.
(Ortografía del Español, María Moliner. Gredos, 2012.
Madrid, p.37), por lo que la gente puede seguir acentuando
libremente, aunque estén metiendo la mata en algunas ocasiones,
sobre todo en las que el enunciado puede ser expresado con otras
palabras o cambiando el orden de las mismas, además de ir en contra
de una recomendación académica.